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miércoles, enero 16, 2008

La Luna



LA LUNA

La luna astro divino
que en la noche nos resguarda,
la luna siempre gallarda
perenne en cada destino.
La busco por el camino
donde suele acompañarme,
es la luna mi gendarme,
mi amiga, mi compañera
la que sonríe y me espera
sin jamas abandonarme.

La luna suele mirarme
sin decirme algun reproche,
la luna luz de mi noche
contenta de iluminarme.
La luna suele charlarme
de amor , de paz, de ternura,
es la tierna criatura
que se mece con la brisa
la luna vive sin prisa
y aunque quieras, no se apura.

La Tierra


LA TIERRA

La tierra inmenso planeta
de existencias e inquietudes,
confines y latitudes
de ebullición hoy repleta.
Gira en función de su meta
sobre su eje seguro,
danza en presente y futuro
a un vaivén fenomenal
la tierra es vasto caudal
de un edén exhausto y puro.

La tierra grito de amor
de una luz maravillosa;
del universo la Diosa
que te acoge en su calor.
La tierra es el resplandor
de un inmenso poderío
gira en medio del vacío
de una tenue gravedad,
la tierra es la humanidad
justo en su libre albedrío.

Webfetti.com







EL MAR

Dueño fiel de territorios
e inmensas profundidades,
misterios y realidades,
de arrecifes ilusorios.
Viajan por ti los notorios
vapores del universo,
siempre alguno yace inmerso
en tu fondo de coral,
eres un manso caudal
aunque parezcas perverso.

Eres tenaz y contante
de peses y caracola,
en tí la espuma y la ola
se agitan en lo distante.
Eres pequeño y gigante
mar divino y venturoso,
a veces tierno, furioso,
engalanado y sereno,
vestido de niño bueno
con un traje azul verdoso.

Te admiro cuando en reposo
está tu marea baja,
cuando la arena agasaja
tu arribar tan impetuoso.
Tu horizonte majestuoso,
se pierde camino al cielo
y en un témpano de hielo
donde se mece la luna,
una gaviota oportuna
te besa y emprende el vuelo.

Entre rimas



EL AIRE

El aire jamás se ve
te acaricia, te rodea,
existe aunque no se vea,
regresa cuando se fue.
El aire es un no sé qué
con su extraña transparencia,
anda con indiferencia
alrededor de la vida,
es el amigo que olvida
que existe la diferencia.

El aire con su presencia
circunda en el medio ambiente,
es veloz y persistente
aunque no tiene apariencia.
Penetra por la conciencia
de un modo muy singular;
la nariz puede captar
su densa temperatura
porque el aire te satura
de salud y bienestar.

Entre Rimas




¿QUÉ ES UN BESO?
¿Qué es un beso?, sólo un beso,
un simple beso en la boca,
un instinto que provoca
cierto embrujo de embeleso.
No es tan simple como eso,
el beso tiene su encanto,
es perderse bajo el manto
de un arrullo abrumador,
el beso tiene un sabor
y ese sabor, ¡place tanto!.

El beso, no sabe a llanto,
ni a café, ni a mermelada;
sabe a miel azucarada,
es inspiración y canto.
Puede durar, no sé cuánto,
depende de los amantes;
los besos son excitantes,
audaces, fieros, profundos,
son exactamente oriundos
de los labios anhelantes.

Esos labios palpitantes
destellan en llama pura,
se funden en la locura
de las frases delirantes.
¡Qué hermosos esos instantes
en que se funden las bocas!
Hasta las estrellas tocas
al vaivén del mismo hechizo.
Mientras el beso deshizo
en polvo las mismas rocas.

Así describo yo el beso,
ese beso turbador
que si no se siente amor
los labios sienten el peso.
Es muestra de nuestro exceso,
de cariño y devoción,
el beso es la pretensión
de decir cuanto sentimos
y entre labios trasmitimos
mensajes del corazón.

Ese hombre que quiero

ESE HOMBRE QUE QUIERO

Deseo que ese hombre que me quiera
abra un surco de amor en la maleza
y de su mano ir con la certeza
de ser su faro, su mejor bandera.
Si acaso algún ciclón fuerte viniera
con los embates raros del destino,
que cargue con mi honor por el camino
sin importar el peso ni la estancia;
un hombre que haga cerca la distancia
para impregnar de luz nuestro destino.

Yo quiero que ese amor, amor divino,
comparta por igual la dulce miel,
que calme mi temblor bajo su piel
brindándome su sangre como vino.
Un hombre que en la paz sea torbellino,
que entibie mi dolor con suave beso,
que alivie de mis hombros cualquier peso,
que se entregue total, sin guardar nada,
que duerma en el regazo de mi almohada,
que sea mío, sin sentirse preso.